Quizás no pensemos en ello a diario, pero el suelo desempeña un papel clave en nuestra supervivencia como humanos. El suelo absorbe carbono y filtra el agua, produciendo finalmente alrededor del 95 por ciento de nuestros alimentos. Desafortunadamente, más de un tercio del suelo del planeta se ha degradado y perdemos cientos de millas cuadradas cada día. Esta realidad es particularmente problemática porque se necesitan 1000 años para generar solo tres centímetros de capa superior del suelo, la capa más externa que contiene la materia orgánica necesaria para el crecimiento de las plantas. En pocas palabras, el suelo se está degradando más rápido de lo que puede recuperarse. Maria-Helena Semedo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) explica que, al ritmo actual de degradación del suelo, la cantidad total de tierra productiva en el planeta en 2050 será una cuarta parte de lo que era en 1960.1 Cuando el suelo se degrada, se absorbe menos carbono atmosférico, lo que provoca un aumento de los gases de efecto invernadero en nuestra atmósfera. Esto puede hacer que el planeta sea más cálido y causar aún más degradación del suelo, junto con otros impactos ambientales. Este ciclo destructivo es provocado por varios factores: el primero son las técnicas de agricultura industrial, que a menudo implican el uso de productos químicos tóxicos para la capa superior del suelo; el segundo es la deforestación, que causa erosión del suelo; y el tercero es el calentamiento global. Las corporaciones involucradas en la agricultura tienen la responsabilidad de producir sus bienes de la manera más sostenible posible. Esto es algo que doTERRA se toma muy en serio. En lugar de comprar tierras y utilizar técnicas de agricultura industrial para producir sus aceites en masa, doTERRA se ha asociado con productores locales de más de 40 países diferentes para que cada planta pueda cultivarse en el entorno donde mejor crece, por las personas que han estado cultivando estas plantas durante generaciones. A través del modelo Co-Impact Sourcing®, doTERRA utiliza soluciones de energía renovable y eficiencia energética para minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero y reducir el impacto de los flujos de residuos en el medio ambiente. Es crucial que los responsables políticos y las corporaciones adopten nuevos enfoques para que podamos sostener el suelo y nuestro planeta en general. La agricultura orgánica y la energía renovable son solo una parte de la solución a este creciente problema. Los expertos dicen que, al ritmo actual, solo nos quedan 60 años de agricultura antes de que todo el suelo cultivable del mundo haya desaparecido, pero doTERRA cree que no es demasiado tarde para mejorar los esfuerzos de sostenibilidad dentro de la industria y en toda nuestra sociedad.